ACERO Y VAPOR

 

BREVE HISTORIA DE LA ARMADA ESPAÑOLA

 

España, país marino por excelencia, ha descubierto dos continentes y conquistado sus océanos. Desde los tiempos medievales hasta los actuales, desde las pequeñas naves costeras visigodas hasta el actual Grupo Alfa, orgullo de nuestra Armada, los marinos españoles han escrito algunas de las más bellas y arriesgadas páginas de la historia marítima mundial. He aquí mi pequeño homenaje a esos hombres que ayer, hoy y mañana han navegado, navegan y navegarán por los siete mares luciendo el pabellón rojo y gualda (sangre y oro) de nuestra Patria. Precisamente nuestra bandera nace de la necesidad de que nuestras naves ondearan un pabellón fácilmente reconocible, y en el reinado de Carlos III esta bandera fue designada como la bandera oficial de la Armada. Años más tarde pasaría a ser la bandera nacional de España.

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Bandera de España

La historia de la Armada española se remonta a los tiempos visigodos y sobre todo, a los de la Reconquista, la guerra más larga de toda la Historia que tras ocho siglos de combates consiguió desalojar de la Península Ibérica al invasor musulmán. A finales del siglo XV la primera potencia marítima del Mundo era Portugal, el país con el que España comparte la Península Ibérica y que al terminar antes su parte de la Reconquista por ser un país llano, pudo volcarse en la exploración y el comercio marítimo consiguiendo notables éxitos al bordear África y llegar a "las Indias", haciéndose así con el comercio de especias y artículos exóticos. Mientras tanto, la incipiente España, nacida de la unión de los reinos de Castilla, Aragón y Navarra, combatía por finalizar la Reconquista tras ¡ocho siglos! de lucha para expulsar a los invasores musulmanes que en su Yihad o guerra santa habían saltado a Europa atravesando el estrecho de Gibraltar en el año 711. En esos ochocientos años de guerra nacieron cuatro grandes reinos peninsulares: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. A finales del siglo XV, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, los Reyes Católicos, unieron sus vidas y a España unificando los reinos de Castilla, Aragón y Navarra. Ya sólo quedaba el reino moro de Granada como último reducto islámico en España y los Reyes Católicos iniciaron una gran campaña que finalizó en 1492 con la rendición de Boabdil, el último rey moro en España.

Y será precisamente en ese año de gloria para España de 1492 cuando un navegante genovés llamado Cristóbal Colón se presente a los Reyes Católicos para pedir una escuadra con la que navegar hacia las Indias... ¡pero por Occidente, en lugar de por Oriente!. La reina Isabel, ya finalizada la Reconquista, se entusiasmó con el proyecto y le dio a Colón los medios que el navegante necesitaba: una nao y dos carabelas con pertrechos, suministros y dotaciones con las que partirá Colón del puerto de Palos para el Doce de Octubre de 1492 descubrir América y abrir Castilla y España al Atlántico.

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Escudo del reino unificado de  Castilla y León.

Hasta entonces había sido el reino de Aragón el que había poseído una importante armada debido a su proyección mediterránea durante la Edad Media. Una proyección que llevó a Aragón a poseer el reino de Nápoles y Sicilia, aproximadamente la mitad sur de lo que es hoy Italia. Enfrascada en la Reconquista, Castilla no tuvo veleidades marineras notables ya que su franja costera era más reducida y daba al Atlántico, un mar mucho menos marinero que el Mediterráneo en aquella época en la que se pensaba que el fin del Mundo "Finis terrae" estaba en Galicia. Así pues, el descubrimiento de América abrió el Mundo a Europa descubriéndonos en toda su plenitud el Océano Atlántico, anteriormente sólo costeado por los vikingos primero y los portugueses después y el gigantesco Océano descubierto por Vasco Núñez de Balboa al que llamó "Pacífico" y en el que caben todos los demás océanos y mares de la Tierra. De la noche a la mañana el recién formado estado de España era dueño de todo un continente e inmediatamente comenzó la construcción de naves de altura con las que se inició la rápida colonización del continente americano. El siglo XVI es el siglo de la talasocracia española, de la hegemonía naval que se une a la hegemonía militar que en tierra consiguieron los Tercios españoles, una reedición moderna de las legiones romanas que pasearon sus banderas por Europa.

El 7 de octubre de 1571 tiene lugar la batalla de Lepanto, una batalla naval que resultó decisiva en la Historia, ya que el triunfo de la coalición cristiana liderada por España bajo el mando de don Juan de Austria, hermano del rey Felipe II de España, frenó el avance turco que amenazaba Italia. Lepanto es una de esas pocas batallas de la Historia en la que hay que hablar de un "antes" y un "después". Después de Lepanto el poderoso imperio turco, conquistador de Constantinopla, quedará frenado en seco: Europa no será musulmana, sino cristiana. Aquella fue una batalla de galeras en la que la suerte la decidió la infantería naval española, la primera infantería de marina de la Historia que reeditó la táctica romana de abordar al enemigo con infantes convirtiendo las batallas navales en batallas terrestres.

En el Atlántico, las grandes flotas de galeones transportaban hombres, armas, víveres y riquezas en grandes convoyes. El galeón es una nave nacida en España y cuyo origen parece venir de la galeaza, una galera de altura. Los galeones no tenían remos, pero conservaron las finas líneas marineras de las galeazas embarcando un fuerte armamento artillero y un cuerpo de infantes de marina que las convertían en naves prácticamente invencibles en combate. La infantería de marina española, la primera que se formó en el mundo, fue la clave de la superioridad táctica de nuestra Armada.

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Maqueta de galeón español del siglo XVI realizada por el autor de esta web.

La anexión de Portugal a la Corona Española hizo que España se convirtiera en "el Imperio en el que no se ponía el Sol".

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Desde 1.492, fecha del Descubrimiento de América, a 1.898, en que perdimos los últimos restos, el Imperio español se extendió por todo el mundo. Un imperio que abarcaba territorios en los cinco continentes, desde España, el sur de Italia, los Países Bajos, el Franco Condado, el Milanesado, las costas africanas e hindúes, Filipinas y América. Por ello, no es de extrañar que se dijera que "Felipe II gobierna un imperio en el que jamás se pone el Sol". El agrupamiento en convoyes o flotas de mercantes protegidas por galeones se debió a que la reina Isabel I de Inglaterra no sólo se divertía metiendo en su cama a la primera señora que se encontraba, sino también extendiendo patentes de corso a piratas que, financiados por la corona inglesa asaltaban a nuestras naves para saquearlas. Hasta tal punto llegó la desvergonzada piratería inglesa que Felipe II, harto ya de aquella situación infame, proyectó la invasión de Inglaterra construyendo la mayor armada jamás vista hasta entonces. La armada española debía llegar a los puertos holandeses (entonces Holanda era una posesión española) y embarcar allí a los Tercios que habrían de desembarcar en Inglaterra... Pero era una armada, mal mandada, el mal mando provocó graves errores y para apuntillarla sobrevino un gigantesco temporal que la desmanteló casi por completo. Miles de marinos e infantes españoles murieron ahogados en sus naves o linchados en las playas británicas tras conseguir llegar a tierra extenuados. Los ingleses la llamaron irónicamente "la armada invencible". Estuvo a punto de desembarcar en Inglaterra a los Tercios españoles, entonces el mejor ejército del mundo, que hubiera conquistado la isla sin problemas, pero el sueño se fue al fondo del mar, como al fondo se fueron las finanzas. España quedó completamente arruinada por la aventura y sin armada, y los ingleses aprovecharán la ocasión para atizar el fuego en los Países Bajos que se sublevaron contra la Corona Española, un fuego que terminó por reventar la economía hundiendo a todo el país en la quiebra de dineros y de ilusiones.

Los reinados de los llamados "Austrias menores" Felipe III, Felipe IV y Carlos II hasta 1700 certifican el deterioro de la situación española que pierde los Países Bajos. La muerte de Carlos II en 1700 sin descendencia provocará una guerra entre Francia y Austria en la que cada uno intentará imponer a su candidato al trono y en medio de la cual se meterán los piratas ingleses a sacar tajada de la moribunda España. Al final será el francés Felipe V, quien ocupará la Corona española, y por cierto, que será un magnífico rey de España, pero el tratado de Utrecht certificará la pérdida de poder de España en Europa. España perderá todas sus posesiones europeas y encima deberá ceder a los ingleses los territorios españoles de la isla de Menorca y el peñón de Gibraltar. España, casi sin armada, está a merced de estos piratas. Felipe V, como he dicho, un magnífico rey de España, se puso inmediatamente manos a la obra para arreglar lo que sus antecesores habían llevado al caos, iniciando una serie de reformas administrativas, políticas, económicas y militares que redundarán en beneficio de España. Entre ellas, la reconstrucción de la Armada española, llamada la Real Armada, a partir de 1714, paso fundamental para rescatar a Menorca y Gibraltar de manos inglesas. En 1714 La Armada española tiene 14 naves, en 1755 cuenta ya con 42 navíos y 28 fragatas. Una nueva y poderosa Armada que surge del empeño de Felipe V y de sus sucesores y que con Carlos III, el mejor rey de la Historia de España, llegó a ser la tercera del Mundo sólo tras la inglesa y la francesa y consigue en 1744 vencer en solitario a la escuadra inglesa en Tolón, a pesar de haber sido abandonada por nuestros "aliados" franceses. Carlos III, "el mejor alcalde de Madrid", que dejó en mi ciudad natal su ilustrada y bella impronta, reformará el ejército para profesionalizarlo, introduciendo ordenanzas de las que se derivan las actuales y creando unidades de elite. Con estas unidades, los nuevos regimientos, y con el impulso dado a la Armada española, conseguirá recuperar la isla Menorca reconquistándosela a los ingleses en una brillante campaña que devuelve a España al concierto militar europeo de manera brillante y audaz. En 1790 España cuenta ya con 117 naves de guerra de muy buen diseño y construcción y tripulados por expertos marinos perfectamente adiestrados que habían rechazado victoriosamente los asaltos de la marina inglesa a Cartagena, Cádiz, Tenerife, Puerto Rico y Galicia.

Pero toda esa obra ingente se derrumbará durante el infame reinado de su hijo Carlos IV, el rey bobalicón al que el genial pincel de Goya retrató como lo que era: un idiota. Mientras este rey se dedicaba a sus obligaciones cortesanas (agotadoras fiestas), en ese ambiente la Armada española sería derrotada por Inglaterra en la batalla del Cabo San Vicente. Lo que el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de unos había conseguido, la criminal incapacidad de otros destruyó. La reina se encaprichó de un joven y apuesto imbécil llamado Godoy al que convirtió en su "favorito". Como el rey Carlos IV era aún más imbécil y la reina le dominaba, el tal Godoy se convirtió en el tipo que en realidad mandaba en España... y la mandó, ¡pero a la ruina!. Godoy, fascinado por Napoleón, se embarcó en la aventura militar del corso poniendo la Armada española a disposición del francés. Esa Armada que tanto esfuerzo había necesitado para llegar a a ser lo que era, esa Armada que había reconquistado Menorca, que había devuelto la supremacía naval española a nuestras aguas, manteniendo seguras las comunicaciones con América. Esa Armada que era el puntal de la recuperación de Gibraltar era ahora puesta en manos de un "almirante" de agua dulce como Villeneuve, un almirante francés que no iba ni al retrete de su camarote sin pedirle permiso a Napoleón. Y entonces apareció Nelson... De nuevo Nelson. Ahora el mando no era español, sino francés, y ese francés incompetente, ese marino de agua dulce que tenía una escuadra muy superior a la inglesa, se dejó atrapar en una trampa que destruyó para siempre las aspiraciones españolas, tantos esfuerzos y sacrificios hundidos por la incompetencia criminal de un rey bobalicón, una reina estúpida y un "favorito" traidor. En Trafalgar la armada franco-española fue borrada de la superficie del mar. Hundida con ella nuestro sueño de recuperar Gibraltar.

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La batalla de Trafalgar.

Tras la Guerra de la Independencia en la que España consiguió echar al invasor francés a patadas a costa de un tremendo sacrificio que costó la vida de cientos de miles de patriotas españoles, España no tiene armada, lo que será clave para la independencia de la América española. Los gobiernos que se sucederán, los gobiernos del canalla Fernando VII, el rey sanguinario que aterrorizará España con sus locuras criminales o de su hija Isabel II, más preocupada en sus juergas que en su país, dejan un panorama desolador en cuanto a nuestra armada se refiere. Sin embargo, la luz llega cuando se inicia un programa de nuevas construcciones cuya pieza fundamental es la fragata acorazada NUMANCIA, una de las unidades más poderosas del mundo y que será el primer acorazado que dé la vuelta al Mundo y que entre en combate en la guerra del Pacífico bombardeando El Callao en una estúpida guerra contra nuestros hermanos americanos. Aquella formidable escuadra de naves acorazadas devuelve a la Armada española un papel relevante, de nuevo.

La fragata acorazada NUMANCIA, una de las naves más poderosas del Mundo.

Pero estamos a punto de entrar en una nueva era negra para la historia de nuestra Armada. La falta de previsión hará que los distintos gobiernos se vayan turnando en el poder sin tomar decisiones para renovar las naves que poco a poco van quedando obsoletas. Las teorías de la Jeune Ecole francesa, esas absurdas teorías que preconizaban el uso masivo de los torpederos y cruceros y la "inutilidad" de los acorazados, calan hondo en nuestros políticos porque es una solución barata. Pero lo que España necesita defender es Cuba, Puerto Rico y Filipinas, los únicos restos del imperio y que se encuentran al otro lado del Mundo ¿de qué sirven los torpederos? España encara el final del siglo XIX con un sólo acorazado, el PELAYO, sin ningún crucero acorazado y con varios cruceros "protegidos", ¡algunos de ellos de madera!. Esta increíble falta de previsión, esta irresponsabilidad criminal que deja a las posesiones de España en Ultramar completamente indefensas es la causa de que EEUU se fije en lo fácil que le resultaría hacerse con un imperio robándole a España los restos del suyo. Cosa que hace en 1898. Los cruceros acorazados y acorazados estadounidenses destruirán la pobre Armada española que ni siquiera puede defenderse. Es una matanza en regla. Una auténtica ejecución.

Tras la catástrofe España queda, una vez más sin armada, salvo unas pocas naves. Sucesivos planes navales la reconstruirán con buen planteamiento, como la decisión de construir los tres acorazados tipo Dreadnought de la clase ESPAÑA. En 1925 España protagoniza el primer desembarco aeronaval de la Historia en la bahía de Alhucemas. La escuadra española conseguirá desembarcar a las tropas de infantería protegidas por los hidroaviones del primer DÉDALO. Todo un éxito cuyo resultado es el final de la guerra en Marruecos que se decide con la aplastante victoria conseguida. Nuevos planes de potenciación de nuestra Armada se van sucediendo para dotar a España de una armada comparable a la italiana con el proyecto de acorazados y cruceros de batalla e incluso de portaaviones. Mientras tanto, se crean las nuevas flotillas de modernos destructores y submarinos. Todo avanza a buen ritmo...

...Pero de nuevo soplan malos vientos. La situación política española se encamina hacia la tragedia. La monarquía, incapaz de dar soluciones a los problemas endémicos del país cae en 1931 y se proclama una República que pronto quedará en manos de los radicales, iniciando un giro marxista que pondrá al país contra las cuerdas. Y así, con España dividida en dos bandos irreconciliables "las izquierdas" y "las derechas", a cuál más radical e intransigente, se inicia en 1936 la Guerra Civil que durará hasta 1939, dejará casi medio millón de muertos y casi otro tanto de exiliados, el país completamente arruinado por la carnicería y la Armada destrozada, esa armada que tan trabajosamente se estaba reconstruyendo.

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Banderas de las dos Españas: a la izquierda la Nacional, a la derecha la Republicana.

Desde el final de la II GM hasta principios de los años 50 gracias a la presión de la URSS, España será un país dado de lado por la comunidad internacional, a excepción de Argentina, la única nación que nos ayudó, pero la Guerra Fría convertirá a España en un país necesario para la estrategia norteamericana debido a nuestra privilegiada situación geográfica. Así, los que antes nos negaban el saludo ahora nos llamaban "amigos y aliados" y la Armada española, que en 1950 no tenía ni radares, se verá beneficiada por una serie de acuerdos por los que EEUU nos venderá a precio de oro unidades próximas al desguace y a las que a base de tesón e imaginación conseguiremos convertir en unidades altamente operativas, como por ejemplo el portaaviones ligero CABOT que se convertirá en nuestro segundo DÉDALO, el primer portaaeronaves desde el que operarán los aviones de despegue vertical Harrier, una idea que rápidamente copiarán británicos y norteamericanos... y es que a falta de recursos aquí sobraba inventiva e imaginación.

La recuperación económica de España en los últimos años ha propiciado que los nuevos programas navales devuelvan a España a las posiciones de cabeza de las marinas mundiales. En estos momentos, la Armada española está en el privilegiado y exclusivo grupo de las siete únicas armadas del mundo capaces de proyectar su poder aeronaval en cualquier parte del mundo, con un potencial basado en las nuevas escuadras de fragatas, corbetas y submarinos, y en nuestros puntales operativos: el Grupo Alfa, escuadra aeronaval compuesta por el portaaviones PRÍNCIPE DE ASTURIAS y su escolta de combate y el Grupo Delta, una escuadra anfibia cuya misión es la de desembarcar a las unidades de choque de infantería y vehículos de combate, proyectando en tierra el poder naval. La misión de nuestra Armada, encuadrada en las unidades operativas de la OTAN, es proteger nuestras aguas territoriales, nuestro comercio marino y, por encima de todo, nuestros territorios alejados de la Península que son los archipiélagos Balear y Canario y las ciudades de Ceuta y Melilla. Un reto para el que esta nueva Armada, moderna y poderosa, está capacitada.

Hombres nunca la faltaron. Los medios los tenemos ahora.

Por fin.

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Los submarinos clase S-70 AGOSTA

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Los buques de asalto anfibio como el L-50 GALICIA

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Las nuevas escuadras de fragatas y corbetas.

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El PRÍNCIPE DE ASTURIAS y una de las fragatas de su escolta repostan combustible simultáneamente de un petrolero de escuadra.

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El puntal de nuestra flota: el Grupo Alfa.

Composición actual de la Armada Española

Tipo de buque En servicio En construcción
Portaaviones 1  
Portaaviones de asalto 1  
Fragatas 10 1
Corbetas 5  
Submarinos 4 4
Patrulleros 28 4
Buques de asalto anfibio 2  
Buques de desembarco anfibio 2  
Lanchas de desembarco 20  
Petroleros de escuadra 1  
Buques de aprovisionamiento en combate 1  
Transportes ligeros 3  
Salvamento y rescate 1  
Aljibes 2  
Buques contra minas 7  
Buques hidrográficos 4  
Buques de investigación oceanográfica 2  
Buques escuela 1  
Buques de entrenamiento 14  
Tipo de avión    
Cessna 550 "Citation II" 4  
AV-8B "Harrier II"/"Bravo" 17  
Tipo de helicóptero    
Augusta Bell AB-212 10  
Sikorsky SH-3DH "Sea King" 11  
OH-6 Cayuse 6  
SH-60B "Sea Hawk" 12  

Con orgullo indisimulado, nuestras escuadras vuelven a surcar los mares llevando de nuevo nuestro pabellón sangre y oro a todos los rincones del Mundo.

Hoy, por fin, en PAZ.

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Las 20 principales marinas del mundo

Según su poder real de combate. Por ejemplo:una moderna fragata AEGIS es muy superior a un destructor antiguo, por ello el poder naval real no se mide en número de naves, sino en la calidad tecnológica de éstas y en la modernidad general de cada armada. En color rojo las marinas que disponen de portaaviones.

Bloque I: Países capaces de proyectar su poder naval ofensivo en cualquier parte del mundo:

La diferencia de la armada de EEUU con las demás es gigantesca. En el caso de la armada rusa, aún siendo muy superior numéricamente a la británica, están prácticamente empatadas en cuanto a poder real, ya que la británica es más moderna y está mucho mejor dotada tecnológicamente. La armada de Japón es  la única de este bloque que no dispone de portaaviones, pero todos los demás componentes de su armada son impresionantes. La diferencia entre las armadas italiana y española es mínima, y con la entrada en servicio de las F-100 nuestro país se ha situado por delante de Italia. Entre este primer bloque de siete marinas y el resto hay una diferencia tan grande que es prácticamente imposible que ningún país del segundo bloque consiga auparse a éste.

1- E.E.U.U
2- FEDERACIÓN RUSA       3- GRAN BRETAÑA
4- FRANCIA
5- JAPÓN
6-   ESPAÑA     7-  ITALIA 
Bloque II: Países con marinas basadas en capacidad defensiva:

El puesto 8º lo tiene asegurado India gracias a su grupo aeronaval. A pesar de su inferioridad numérica, las armadas alemanas y holandesas son muy superiores tecnológicamente a la china. En el caso de Taiwan es una armada sobredimensionada por la amenaza de China, igual que ocurre en los casos turco y griego, cuyas armadas son enemigas potenciales y por ello la armada de Corea del Sur aparece en este segundo bloque, ya que su poder está fijado por la amenaza china y de Corea del Norte. La armada thailandesa ocupa el puesto 19º gracias a su portaaviones construido en España.

8- INDIA
9- ALEMANIA       10- HOLANDA
11- CHINA
12- TAIWAN        13- BRASIL
14- TURQUÍA
15- GRECIA
16- COREA DEL SUR
17- CANADÁ
18- AUSTRALIA       19- THAILANDIA
20- EGIPTO

El resto de armadas pueden tener un gran número de unidades, pero se han quedado descolgadas de la gran revolución tecnológica. Hay marinas que alistan varios destructores, pero enfrentados a una fragata AEGIS serían hundidos por ésta sin que llegaran a conseguir ni siquiera detectarla.

De todas las marinas iberoamericanas tan sólo Brasil aparece entre las 20 primeras, y ello es por el gran esfuerzo económico que este país hace, un esfuerzo que es muy superior a sus capacidades reales, ya que Brasil no tiene enemigos potenciales. Fijémonos en ejemplos como Canadá o Australia, países que son enormemente superiores económicamente a Brasil, pero cuyas armadas son inferiores. Realmente, la capacidad de los países pobres para gastarse lo poco que tienen en armas es preocupantemente triste. ¿Realmente necesitan países pobres como India, Thailandia o Egipto estar en esta lista y gastarse en armamento fortunas que más valdría se invirtieran en otras necesidades más acuciantes?

Vemos que el primer bloque refleja perfectamente el poder económico de las potencias occidentales, a excepción de Alemania, la primera potencia económica de Europa y la tercera del mundo... cuya armada es la 9ª ¡porque realmente no necesitan más! y de la Federación Rusa, un país con gravísimos problemas económicos y que se empeña en gastarse lo que no tiene en una armada que se oxida en los puertos por falta de combustible.

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