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LA BATALLA DEL GRÁNICO

 

En efecto, el Imperio Persa era un gigante con pies de barro. Bien lo sabía Filipo y bien aprendido lo llevaba Alejandro. Frente a una invasión como la del Magno, una auténtica invasión destinada a destruir la estructura del imperio, Darío reaccionó como si se encontrara ante una molesta expedición de castigo capitaneada por un joven aventurero. Muchos meses tardó el monarca persa en darse cuenta de las verdaderas intenciones del joven macedonio a pesar de que éste iba proclamándolas allí por donde pasaba. La monarquía persa, embotada en sus ceremoniales cortesanos, era una fruta madura al alcance del joven genio.

Esa falta de visión estratégica de Darío le llevó a subestimar a Alejandro enviando a su encuentro en el río Gránico (334 a.C.) a una fuerza tan inadecuada como incapaces eran sus comandantes, lo que no quita que Alejandro se luciera brillantemente en esta primera prueba de fuego con una audacia que aún asombra. Alejandro, que buscaba el enfrentamiento porque así le convenía, recibió con agrado la información de la presencia persa. La leyenda que supone discrepancias con Parmenio no es más que eso: una leyenda literaria sin base real ya que me resulta inconcebible que su mano derecha, el hombre que soportaba la ferocidad del ataque enemigo para que Alejandro pudiera llevar a cabo sus maniobras, no fuera un alma gemela en lo referente al cuadro táctico.

El jefe de los mercenarios griegos a sueldo de Persia, Menón, consideraba que la única opción estratégica viable era la de la tierra quemada: evitar el enfrentamiento con Alejandro hasta que las condiciones tácticas fuesen favorables y destruir mientras tanto sus suministros. era lo más racional, pero los sátrapas persas no estaban dispuestos a quemar sus propiedades, así que decidieron detener el avance de Alejandro en el río Gránico. Un error, ya que era un río vadeable y un río que se puede cruzar no es un obstáculo para un ejército disciplinado. El segundo error persa fue utilizar a la caballería para frenar el paso del río de los griegos. Esto más que un error fue una verdadera locura, ya que la caballería no puede, en ninguna circunstancia, detener el avance de un ejército permaneciendo estática tras una línea ¡y encima una línea tan inconsistente como un río vadeable! La caballería pesada persa bajo el mando de Espitrídates se colocó en el centro de la línea persa con la caballería ligera apoyando sus flancos. Tras una pequeña colina muy atrás de las líneas persas, se habían situado de 5 a 8.000 hoplitas griegos que servían como mercenarios en el ejército persa, flanqueados por arqueros. Pero si la caballería que protegía el río era batida ¿de qué servirían entonces estas tropas?

Creedme, amigos, que algunas veces me gustaría viajar en el tiempo para hablar con los comandantes persas y tratar de comprender esta locura táctica que le entregó la batalla a Alejandro en bandeja de plata.

Éste, frente a un enemigo entregado por la ineptitud de sus comandantes, no renunció a lucirse estableciendo a su falange macedonia (12.000 hombres) en el centro de la formación apoyada en el ala derecha por los hipaspistas 3.000 hombres) para cruzar el río y atacar a la caballería pesada persa en formación cerrada (la caballería nunca tiene nada que hacer frente a un bloque de infantería compacto y, sobre todo, bien dirigido). Flanqueando el ala izquierda de la falange colocó a la infantería ligera tracia (6.000 hombres) para impedir que la falange fuera rodeada por la caballería pesada persa (el que sabe, sabe, y el joven Alejandro demostraba saber mucho, mucho) y junto a ellos a la caballería pesada griega y tesalia formando un bloque frente a la caballería ligera persa de Reómitres, todo el flanco izquierdo estaba bajo el mando de su leal Parmenio, el más capaz de sus generales. Con el ala izquierda asegurada (la victoria griega era segura al 80%), Alejandro situó a su caballería ligera y a los mercenarios cretenses, ilirios, etc... (5.000 hombres) protegiendo su flanco. Y él mismo, con los 1.700 "compañeros" se situó detrás de la caballería ligera. En conjunto, las tropas enfrentadas eran las siguientes:

Alejandro:

40.000 .          GRÁNICO          .

Persas:

24/35.000
Caballería
"Compañeros": 1.700 Bactrios: 2.000
Prodomoi: 800 Hircanios: 1/2.000
Tesalios: 1.700 Paflagonios: 1.000
Griegos: 600 Capadocios: 1/2.000
Paeonia: 200 Otros: 8/10.000

5.000

13/17.000
Infantería pesada
Falangistas: 12.000

Griegos:

5/8.000
Hoplitas: 7.000
Hipaspistas: 3.000
22.000 5/8.000
Infantería ligera
Tracios: 6.000 Griegos: 1/2.000
Griegos: 5.000 Persas: 5/8.000
Ilirios: 1.000
Agrianios: 500
Cretenses: 500
13.000 6/10.000

Como podemos observar, la superioridad persa en caballería era de 3 a 1. Cierto es que en infantería ganaban los macedonios, pero los persas habían planeado la batalla como un combate de caballería al estilo de las escaramuzas contra los escitas, lo que demuestra la ignorancia que los sátrapas persas tenían de la táctica macedonia, algo imperdonable cuando esa potencia se ha convertido en la dueña de Grecia y proclama a diestro y siniestro que va a vengarse de Persia... Efectivamente, el Imperio Persa no era más que un gigante con pies de barro.

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Orden de batalla de los dos ejércitos enfrentados. No es difícil ver cuál era el punto débil persa en el contingente de caballería ligera de Arsites que formaba un invisible punto de inflexión que Alejandro supo ver con clarividente visión táctica. Si rompía ese punto de inflexión entre la caballería pesada y la ligera podría sobrepasar las líneas persas ya que éstas no se romperían mientras todo el ejército macedonio cruzaba el río, y las líneas de caballería siempre son más débiles que las de infantería ya que no pueden permanecer estáticas so pena de perder toda su ventaja táctica. Los persas formaron a sus jinetes esperando que los macedonios cruzaran el río para lanzarse en una carga contra ellos, pero con el río frente a ellos perdieron la capacidad de maniobra. Todo esto es algo que cualquiera puede ver en el gráfico que he hecho, pero que los comandantes persas no supieron o no quisieron ver. Si el ejército macedonio hubiera cruzado el río atacando los contingentes de caballería pesada persa mientras Parmenio rodeaba el flanco persa Alejandro hubiera vencido con facilidad, pero el Magno quería pasar a la Historia... y a la Historia no se pasa haciendo las cosas según el manual.

Alejandro formó a su caballería de élite macedonia, los "compañeros" tras la línea de caballería ligera que habría de atacar a Arsites para distraerlo. Así cruzaron el río estos jinetes atacando a la carga a Arsites mientras Alejandro y sus 1.700 "compañeros" cruzaba detrás seguido de los mercenarios griegos cretenses e ilirios. Evidentemente Arsites fue rebasado mientras la caballería pesada persa no maniobraba puesto que ante ella, todo el ejército macedonio cruzaba ya el río con la falange en amenazadora vanguardia. Parmenio cruzó también el río lanzándose contra Reómitres mientras Alejandro atacaba la retaguardia de la caballería pesada persa en bloque, deshaciendo su flanco.

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La desbandada fue generalizada. Esta fase de la batalla fue lo más parecido a una meleé de rugby en la que sólo una cosa estaba clara: que los persas habían sido derrotados. Y entonces, con toda la caballería persa en franca huída, la infantería pesada macedonia cargó contra los mercenarios griegos que defendían la colina ¡ahora sin caballería propia!. El propio Alejandro atacó a estos traidores griegos que servían a Darío. Intentaron rendirse, pero el Magno rechazó su rendición atacándoles y masacrando sin compasión a la mayoría. Los supervivientes fueron enviados a las minas de Macedonia donde murieron en pocas semanas. Era el escarmiento a los traidores que se alzaban contra una causa que Alejandro concebía como autenticamente "nacional".

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Alejandro, al frente de los "compañeros", cruza el Gránico. Es el comienzo del ciclo de campañas más sorprendente de la Historia. Ilustración del maestro Peter Connolly (Ed. Greenhill books) que reproduce exactamente la armadura del famoso mosaico de Pompeya.

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